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sábado, 7 de enero de 2012

Las muñecas romanas de Eras de Ontur (Albacete)

Foto

Vía: laverdad.es |Sánchez de la Rosa | 6 de enero de 2012


Son muñecas excepcionales, y no se dirigen al portal (de Belén) como las famosas del lote comercial. Ríase usted de la antigua Mariquita Pérez, de la pretenciosa y universal Barbie, de las Monster High actuales y del resto de los modelos que han pedido las niñas en sus cartas. Ya les gustaría a Melchor, Gaspar y Baltasar llevarlas en su caravana y a Papá Noel en su trineo.

No están en el mercado, y si se pudieran comprar en el comercio más lujoso valdrían una fortuna, aunque no cuesta nada verlas, y están al alcance de todos. Son cinco, de origen romano, y su descubrimiento tuvo lugar en una tumba infantil de la necrópolis de las Eras de Ontur. Desde el siglo III o IV después de Cristo estuvieron enterradas. Era el ajuar de una niña. Es curiosa una segunda aparición que nadie ha explicado. Durante las obras de construcción de las viviendas del Barrio Hogar de la capital, en 1946, aparecieron en el subsuelo.

Según nos explican en la interesante web del Ayuntamiento ontureño, la cronología de las muñecas debe establecerse mediante la valoración de los peinados de dos de ellas. Aparte del peinado existe un segundo elemento de interés: los escarpines de algunas de las figurillas. Este tipo de calzado parece llegar hasta el siglo VI. Una de las muñecas luce un peinado bajo recogido; en la parte posterior se observa un reticulado e incisiones que imitan trenzas o mechones. Está desnuda a excepción de las botas o escarpines. Es la única que apareció completa. El método de articulación de brazos y piernas es, en esta y en las demás, por espiga y muesca. Tiene 21,5 cm.

Otra, también articulada, no conserva rostro. De la primitiva muñeca son la cabeza y el tronco; las extremidades fueron restituidas y su altura es de 25,5 cm.

La muñeca articulada de ámbar lleva un peinado muy destruido. Esta desnuda como sus compañeras. Restaurada, solamente son originales la cabeza, el tronco y el brazo derecho. Mide 16,5 cm.

Otro ejemplar, asimismo de marfil, tampoco conserva rostro. De la primitiva son cabeza y tronco; las extremidades son restituidas. Mide 25,5 cm.

El ultimo juguete, también marfileño y articulado, carece de rostro. De la original muñeca son cabeza y tronco así como los antebrazos. Su altura es de 20,5 cm.

El estado de estas espléndidas piezas obligó a su rehabilitación, que estuvo a cargo del restaurador José García Cernuda, quien les puso nombres. A la de ámbar la llamó Merceditas, y a las demás Isabelita, Descarada y Blasa..

Las cinco deliciosas muñecas viven en una vitrina, en el Museo Provincial de Albacete que acaba de ser sometido a un proceso de reforma concluido en septiembre pasado, para adecuarlo a las necesidades culturales del siglo XXI. Este centro, que dirige Rubí Sanz Gamo, después de su paso por Madrid durante seis años al frente del Museo Arqueológico Nacional, obra del arquitecto albacetense Francisco Jareño, tuvo su antecedente en la Comisión Provincial de Monumentos de 1844, que en 1876 acordó la creación de un Museo de Bellas Artes y Antigüedades que estuvo hasta 1894 en el segundo piso del Gobierno Civil. En 1927, se inauguró el Museo de la Comisión Provincial de Monumentos, en la segunda planta de la Diputación, donde se ordenaron y fueron expuestos los fondos existentes. La Comisión desapareció durante la guerra civil, y en 1943 las colecciones pasaron al nuevo Museo Arqueológico Provincial dirigido por Joaquín Sánchez Jiménez, que se instaló en la planta baja del palacio, trasladándose después a la aneja Casa de la Cultura. Su director fue Samuel de los Santos Gallego. Allí permaneció hasta 1978, en que la Reina doña Sofía inauguró el Museo actual. El domicilio donde habitan las muñecas romanas de Ontur, auténticas estrellas de la suite. Los Magos, que ayer anduvieron por aquí, habrían enloquecido llevándolas en su cabalgata.